miércoles, 18 de enero de 2012

Crónica I

"Y por un momento lo creí, mientras clamabas a la luna con tu mirada rota... Pero no eres más que un perro sin libertad, que jugó a ser un lobo; que me hizo pensar por unos segundos que no estaba solo en este desierto... Pero ¿Cómo ocultar las marcas de las correas en tu cuello?

Y ahora... Tus ladridos lejanos me recuerdan que un lobo como yo, no debe ilusionarse..."